La falta de agua es la principal causa de muchas enfermedades Parte 2

Categories: Salud

Hace falta ingerir cada día suficiente agua para que las múltiples reacciones químicas que se desarrollan en nuestro organismo sean posibles. No hacerlo no sólo impide el correcto funcionamiento del organismo sino que puede provocar muchas patologías.

El doctor Batmanghelidj explica que, de hecho, “la deshidratación crónica es el estresante principal del cuerpo”.

 Cuando un ser humano –o un animal- se deshidrata el organismo reacciona aumentando la producción del neurotransmisor histamina a fin de regular la cantidad de agua disponible. Cuando la histamina y sus reguladores de agua subordinados son demasiado activos pueden aparecer alergias, asma y dolores crónicos en diferentes zonas del cuerpo, desde el dolor dispépsico hasta el artrítico reumatoide pasando por el de angina, el lumbar, el de piernas, la migraña, la colitis. Y es que aunque esos dolores se perciban en zonas localizadas en realidad están avisando de que hay deshidratación de todo el organismo. Teniendo en cuenta estos síntomas se puede entonces evitar una deshidratación crónica que pueda causar a largo plazo muchos e irreversibles daños.

 

 

La falta de agua es la principal causa de muchas enfermedades, por ejemplo:

Las enfermedades cerebrales

Según el doctor Batmanghelidj la deshidratación crónica de las células cerebrales junto a la falta de sodio y de un aminoácido esencial –el triptófano- son la principal causa de las patologías cerebrales: Alzheimer, Parkinson, Esclerosis múltiple, Ataxia cerebelosa, la depresión…

En el cerebro es imprescindible tanto un buen nivel de hidratación como de sodio en el interior de las células pues ello es absolutamente esencial tanto para la generación de la energía hidroeléctrica con la que se nutre como del buen funcionamiento de los mecanismos de neurotransmisión. Una regulación que controla básicamente un aminoácido esencial, el triptófano, que activa una serie de neurotransmisores (la serotonina, la triptamina, la melatonina y la indolamina).

 

Importancia del agua en la digestión

Cuando comemos el organismo segrega en el estómago el denominado jugo gástrico, una solución muy corrosiva que tiene como función descomponer las proteínas en elementos más pequeños –los péptidos- para proceder a su metabolización. Luego, a medida que el estómago hace su trabajo, las porciones no metabolizadas son trasladadas al intestino delgado. Sólo que antes de pasar a él,  el páncreas segrega además de dos enzimas y dos proteasas, una solución bicarbonatada para alcalinizar el entorno y contrarrestar la acidez con la que llega el alimento del estómago.

En otras palabras, cuando el cuerpo está deshidratado no hay garantía de que el jugo gástrico sea neutralizado debidamente. Y ahí empieza el problema porque como el sistema no va a permitir de ninguna forma que el contenido ácido y corrosivo del estómago alcance el intestino ya que el daño sería irreparable, el píloro -la válvula que separa el estómago del intestino- permanece cerrado. Obviamente, como el estómago no puede retener de forma permanente su contenido, al organismo sólo le queda una vía para vaciarlo: la boca. Y provoca el vómito. Una acción que conlleva otro problema: la irritación que provoca en el esófago el paso de los alimentos ácidos al ir desde el estómago hasta la boca: lo que llamamos “ardor de esófago”.

La falta de agua provoca también otras dolencias. Es el caso de la colitis -o inflamación de colon- y del estreñimiento.
Ambas patologías deberían considerarse también “señales claras de deshidratación del cuerpo”. Porque si bien es verdad que la falta de fibra con la comida puede provocar ambos problemas es aún más importante la falta de agua ya que sin ella no hay lubricación y los excrementos no pueden ser expulsados (o lo son con mayor dificultad). Una situación que se agrava cuando, comida tras comida, seguimos sin beber suficiente agua y se acumulan en el intestino grueso las heces endurecidas (lo que llamamos estreñimiento). Proceso que con el tiempo termina causando dolor e inflamación en el colon –a veces con infección- y que es lo que conocemos como colitis.


La artritis

Para la medicina convencional la artritis es una enfermedad producida por la alteración patológica del cartílago -uno de los tejidos que forman las articulaciones-, lo que provoca dolor e hinchazón en las articulaciones que, con el paso del tiempo, pueden llegar a lesionarse gravemente provocando artrosis, es decir, deformaciones de los huesos.

Para Batmanghelidj, sin embargo, los millones de personas de todo el mundo que sufren alguna forma de artritis deberían saber que también el problema suele estar causado también por una deshidratación crónica. Según él, los dolores en las articulaciones deberían de hecho considerarse meros indicadores de falta de agua en la superficie del cartílago de la articulación afectada.

 La superficie del cartílago de los huesos contiene mucho agua encargada de lubrificar las articulaciones y permitir que las dos superficies opuestas resbalen libremente entre sí durante el movimiento. Por lo tanto, cuando las articulaciones no están bien hidratadas, la lubricación no es la adecuada, las superficies rozan entre sí provocando el llamado dolor artrítico.

 

El lumbago

El agua no sólo lubrifica las superficies de contacto sino que la almacena en el corazón de los discos intervertebrales para así soportar la presión del peso de la parte superior del cuerpo. De hecho, se calcula que el 75% del peso de la parte superior del cuerpo es soportado por el volumen de agua almacenado en el núcleo del disco de la 5ª vértebra lumbar mientras el otro 25% es soportado por la materia fibrosa que existe alrededor de ese disco. Pues bien, cuando hay deshidratación los discos intervertebrales y las articulaciones de la columna están entre los primeros órganos afectados.


La migraña

Según Batmanghelidj, la migraña también suele deberse a la deshidratación. Algo que se evita con la simple ingesta regular de agua.
Y, en este caso concreto, de agua fría que baje la temperatura del cuerpo y del cerebro desde el interior y promueva el cierre del sistema vascular periférico cuya dilatación es la causa desencadenante de la migraña.

 

La depresión y la fatiga crónica

Comúnmente se acepta que la depresión está asociada al estrés social, es decir, al temor, la ansiedad, la inseguridad, los problemas matrimoniales y emocionales persistentes… Para Batmanghelidj, la depresión es el resultado de una carencia de agua en el tejido cerebral ya que el cerebro utiliza la energía eléctrica para funcionar y ésta se genera en el interior del cuerpo merced precisamente a la circulación del agua. Consiguientemente, con la deshidratación el nivel de generación de energía disminuye, especialmente en el cerebro, por lo que muchas funciones cerebrales que dependen de ese tipo de energía se vuelven ineficaces.

El estrés

Cuando el cuerpo está deshidratado pone en marcha unos procesos fisiológicos similares a los que activa cuando está atendiendo una situación de estrés. Por eso para él la deshidratación causa estrés y el estrés causa una posterior deshidratación ya que agota las reservas de agua del cuerpo.

Es decir, cuando el cuerpo vive una situación de estrés asume una situación de crisis y empieza a movilizar una respuesta a esa situación. Entre otras cosas, segregando diversas hormonas que mantiene activas hasta que el cuerpo sale de las circunstancias estresantes. Esas hormonas son, principalmente, las endorfinas, la cortisona, la prolactina y la vasopresina.

 

La hipertensión

El sistema renina-angiotensinaaldosterona, es un mecanismo subordinado a la activación de histamina en el cerebro, es esencial en el control del volumen y la presión sanguínea activándose para conservar el agua cuando falta ésta o cuando hay carencia de sodio en las células. Es más, hasta que el contenido de agua y sodio del cuerpo no alcanza un nivel adecuado, el sistema actúa estrechando la capa capilar y el sistema vascular, generando la hipertensión.

La razón de ese estrechamiento de los vasos sanguíneos durante una situación de estrés es fácil de comprender. Cuando hay estrés parte del agua disponible se usa para disolver las materias almacenadas, como las proteínas, el almidón y la grasa. Y es para compensar el agua gastada que se pone en marcha el sistema renina-angiotensina-aldosterona coordinando su funcionamiento con la vasopresina y otras hormonas. Cabe añadir que son los riñones el principal lugar de actividad de ese sistema. A fin de cuentas, son los responsables de la producción de orina con que eliminamos las toxinas y demás material de desecho.

Cuando bebemos menos agua de la diariamente necesaria el cierre de algunas capas vasculares es la única alternativa que tiene el organismo para mantener el resto de los vasos sanguíneos llenos.

Por tanto, el tratamiento esencial de la hipertensión debería consistir también en aumentar la ingesta diaria de agua.


El colesterol

Para Batmanghelidj, el exceso de colesterol en sangre no es sino un mecanismo de defensa de las membranas celulares contra la fuerza osmótica de la sangre a fin de conservar el agua, o bien señal de que la sangre concentrada no puede liberar bastante agua para atravesar la membrana celular y mantener las funciones celulares normales.

Es decir, la excesiva elaboración de colesterol y su depósito en la membrana celular no es más que parte del objetivo natural de proteger a las células vivas de la deshidratación ya que es como una especie de “arcilla” natural que hace de pared celular impidiendo el paso del agua.

Resumiendo, el doctor Batmanghelidj afirma que la integridad de la membrana celular depende de la cantidad de agua disponible para ella. En una membrana bien hidratada el agua es la materia adhesiva; en una deshidratada es el colesterol el que se encarga impedir la pérdida de agua del interior de la célula. Por tanto, si aportamos al cuerpo el agua necesaria antes de ingerir alimentos evitaremos la formación de colesterol en los vasos sanguíneos.

 

El sobrepeso

Las sensaciones de sed y hambre se tienen cuando el nivel de energía del cuerpo está bajo. En tales casos el organismo moviliza la energía almacenada en la grasa para lo que necesita poner en marcha los mecanismos de secreción hormonal. Sólo que como ese proceso tarda más tiempo del que a veces puede esperar, la parte frontal del cerebro se encarga de obtener energía inmediata a partir del azúcar de la sangre o de la “hidroelectricidad”. Téngase en cuenta que el cerebro gasta una enorme cantidad de energía y por eso recibe aproximadamente el 20% de toda la circulación sanguínea.

Es decir, para cubrir sus necesidades energéticas el cerebro utiliza dos mecanismos:

-El azúcar presente en la sangre, que obtiene con la metabolización de la comida; y

-El suministro de agua y su conversión en energía hidroeléctrica.

El problema es que el ser humano no sabe distinguir entre la necesidad de sed y la necesidad de comida y cuando éstas señales llegan… tiende a comer. Y al alimentarnos en exceso por no entender que el cuerpo nos pide agua y no comida, uno gana peso.


El asma y las alergias

El asma y las alergias son igualmente indicadores de que el cuerpo ha recurrido a un aumento en la producción de histamina ante la falta de agua. Está constatado que en los asmáticos hay un incremento del contenido de histamina en sus tejidos pulmonares y que es precisamente esa sustancia la que regula la contracción muscular bronquial. A fin de cuentas, los pulmones son uno de los órganos que tienen mayor pérdida de agua a causa de la evaporación que provoca la respiración.

Por eso beber la cantidad adecuada de agua diariamente ayuda a aliviar y prevenir tanto el asma como las alergias.

 

Diabetes y deshidratación

Como ya hemos visto, cuando hay deshidratación el cuerpo produce histamina para regular el nivel agua… pero paralelamente se activan un grupo de sustancias conocidas como prostaglandinas, implicadas también en un sistema subordinado de distribución racionada de agua a las células del cuerpo. Siendo una de ellas la prostaglandina tipo E, que parece estar también implicada en la elaboración de la solución bicarbonatada que contrarresta la acidez de los alimentos en el proceso digestivo pero que se encarga también de inhibir naturalmente la secreción de insulina por el páncreas.

Es decir, la prostaglandina E tiene dos funciones claras: por un lado, distribuir agua al páncreas; y, por otro, inhibir la acción de la insulina. Y sería esa inhibición la causa de la diabetes tipo I. Que, por tanto, sería consecuencia de la causa principal: la deshidratación crónica.

En cuanto a la diabetes Tipo II -cuando las células pancreáticas han perdido ya la capacidad de producir insulina-, se debería a la deshidratación crónica y al trastorno del metabolismo de los aminoácidos en el organismo, responsable muy probablemente de la destrucción de la estructura del ADN en las células beta del páncreas encargadas de producir la insulina.

Falta de agua en otras patologías

La verdad es que para el doctor Batmanghelidj no hay apenas dolencias que no tengan que ver con la deshidratación crónica, excepción hecha de las enfermedades infecciosas o los traumatismos.

Así, asegura que muchos de quienes padecen insomnio, por ejemplo, pueden resolver su problema bebiendo antes de acostarse un vaso grande de agua y poniendo luego una pizca de sal en la lengua –sin tocar el paladar porque podría causar irritación, como ya dijimos- ya que ello induce el sueño en sólo unos minutos. La explicación es que con esa acción se altera el porcentaje de descarga eléctrica en el cerebro y ello provoca sueño.

 

Espero que con lo dicho ya hayas tomado al menos conciencia de la importancia de beber diariamente agua en cantidad suficiente.

 

Que tengas un buen día !!!

Centro Photon ENERVIDA.

 

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